

Su sistema digestivo es muy especial. Realizan un proceso llamado cecotrofia, que consiste en volver a ingerir ciertos desechos blandos para aprovechar mejor los nutrientes. Aunque suene raro, es algo totalmente normal y necesario para ellos.
En cuanto a su comportamiento, los conejos son animales muy sensibles y observadores. Pueden detectar peligros rápidamente gracias a sus grandes orejas, que pueden girar en diferentes direcciones para captar sonidos.
También se comunican de varias formas:
- Golpean el suelo con sus patas traseras para advertir peligro
- Usan movimientos de orejas y cuerpo
- Pueden hacer pequeños sonidos
Los conejos son más activos durante el amanecer y el atardecer (son crepusculares). Durante el día suelen descansar en sus madrigueras o escondites.
En la naturaleza, viven en sistemas de túneles llamados madrigueras, que pueden ser muy complejos y tener varias entradas y salidas para escapar de depredadores.
Otra característica interesante es su campo visual: pueden ver casi en 360 grados, lo que les ayuda a detectar amenazas, aunque tienen un pequeño punto ciego justo frente a su nariz.
En cuanto a su reproducción:
- Tienen un periodo de gestación corto (alrededor de 30 días)
- Las crías nacen sin pelo y con los ojos cerrados
- Crecen muy rápido
Los conejos también tienen diferentes formas de expresar emociones:
- Saltos y giros en el aire (cuando están felices)
- Quedarse quietos (cuando tienen miedo)
Un dato curioso: los conejos no pueden vomitar, por lo que es muy importante que su alimentación sea adecuada.
En el ecosistema, son fundamentales porque:
- Ayudan a mantener el crecimiento de plantas bajo control
- Sirven de alimento para muchos depredadores
